8 de Agosto de 2018

En estos días estoy rebuscando en mi fondo de armario literario esos libros que no tuve el tiempo de leer detenidamente. Uno de los rescatados ha sido: “La Biblia del GANADOR. Prepare su cerebro para un cambio permanente” del Dr. Kerry Spackman. Yo soy un lector “analógico”. Me explico, a la vez que leo un libro, mi mente viaja en busca de analogías personales o historias paralelas. Por ello, inevitablemente enseguida que avanzaba por su lectura, me iba persiguiendo la siguiente pregunta: ¿soy yo un ganador?, y me surgió la necesidad de responderla desde dos perspectivas personales diferentes: la profesional y la deportiva, no en vano son esos mis ejes vitales. ¿Ganador en lo profesional? Tres son a mi modo de ver las dimensiones que deben caracterizar a un ganador en el terreno profesional. 1. En primer lugar, y aplicando la definición que se formula en el citado libro, un ganador es alguien que marca un objetivo claro y establece un plan para conseguirlo. 2. Otra característica de un ganador, quizás la principal, es que un ganador es alguien que no solo gana él sino que hace ganar a los demás, al equipo. En el mundo profesional actual, aunque a nivel de marketing se hace mucho énfasis en el equipo humano, la realidad es se peca en exceso de individualismo, prima el yo y hacer carera y currículum personal sobre el nosotros y el hacer equipo. 3. Finalmente, algo que debe diferenciar a un ganador es que los proyectos que el inicie deben ser capaces de sobrevivir e incluso mejorar, una vez que el “ganador” cambia de posición. Hoy abundan los ganadores tipo “Atila” que dejan el campo yermo cuando lo abandonan. Considerando estas tres dimensiones, pongamos un ejemplo que se va a entender bien, con independencia de colores deportivos, y que quizás pueda derribar mitos sobre ganadores: ¿Es Cristiano Ronaldo un ganador en lo profesional?. Para empezar, él no marca los objetivos ni establece los planes para conseguirlos, por lo tanto no cumple la dimensión 1. Es evidente que él ha ganado muchos títulos, pero nadie puede dudar que el Real Madrid actual también hubiera ganado títulos sin él, quizás menos, pero los hubiera ganado, en ese caso solo cumple parcialmente la dimensión 2. Ahora que ha abandonado el barco, está por ver si el proyecto perdura ya sin él (dimensión 3) En el extremo opuesto pongamos al Cholo Simeone: Claramente él marca los objetivos y define los planes para conseguirlos (dimensión 1 al 100%) No ha ganado tantos títulos como Ronaldo, pero el Atlético de Madrid no hubiera ganado ninguno de ellos sin él. Por lo tanto, el sí responde a la segunda dimensión del ganador, gana él y hace ganar a los demás. Haciendo de adivino en cuanto a la tercera dimensión del ganador, pronostico que una vez que el se vaya, las bases y estilo que deje perdurarán y por ello engrandecerá más su recuerdo. La conclusión, aunque inesperada es clara, Cholo Simeone es un ganador genuino en base a las tres dimensiones indicadas, mientras que Cristiano no da la talla como ganador en las tres dimensiones. Para evitar herir susceptibilidades, si cambiamos a Ronaldo por Messi las conclusiones serían las mismas. Hasta aquí la parte fácil, ahora me toca auto-evaluarme como ganador en lo profesional. Dimensión 1: Profesionalmente, casi nunca he marcado yo los objetivos, sí por contra, me he encargado de definir los planes para alcanzarlos y hacer que dichos planes se hicieran realidad. Puede decirse que he sido un director de orquesta al que le han ido cambiando las partituras y la orquesta. Me ha tocado actuar desde teatros de primera a auditorios al aire libre dirigiendo desde orquestas consolidadas a coros y he logrado salir indemne sin recibir lanzamiento de “tomates” o críticas destructivas de los entendidos. Dimensión 2: cada vez que he “ganado” algo profesionalmente han participado de las ganancias todas las personas del equipo y puedo decir que ha sido uno de mis mayores empeños que así fuera. Dimensión 3: Aunque he desempeñado labores muy parecidas en mi dilatada carrera profesional, he ido cambiando frecuentemente de proyecto o iniciativa y todos y cada uno de ellos me han sobrevivido perfectamente y para orgullo y satisfacción personal no se ha notado mi ausencia. Esta afirmación podría incluso volverse en mi contra a juicio de algunos “no ganadores” que no compartan mi punto de vista. Conclusión, creo que sí he sido un ganador profesional. Aunque no haya marcado los objetivos estratégicos sí he logrado llevar a puerto las distintas iniciativas profesionales en las que me he visto envuelto. He creído en y creado equipo en todas y cada una de ellas y he establecido las bases para que dichas iniciativas perdurasen sin estar condicionadas a las personas que las iniciaron. Siempre me ha dado cierto pudor presumir de lo que iba logrando, pero en este momento de quitarse las caretas, me siento ganador en lo profesional y en lo humano a partes iguales. ¿Ganador en lo deportivo? Veamos ahora la otra faceta de mi vida: el atletismo veterano o máster como gustan de llamarlo ahora. Aquí se puede caer fácilmente en el error de definirse o no como ganador, enumerando o contabilizando los trofeos, títulos, campeonatos, medallas nacionales, europeas o mundiales o récords nacionales que uno haya podido lograr. No voy a negar que de todo eso ha habido en los diecisiete años que llevo inmerso en esta pasión, al igual que algún que otro fracaso. Pero, mi definición de ganador en esta faceta es radicalmente distinta. He sido ganador cada vez que he derrotado a mis límites, cada vez que me he sobrepuesto al fracaso, cada vez que desde el conocimiento de mis posibilidades me he negado a aceptar las recomendaciones de no hagas eso que no lo vas a poder conseguir. Ganas cada vez que compites, no contra los demás sino contra tí mismo. Los supuestos competidores son actores necesarios en ese viaje. Contrariamente a lo que se podría pensar, yo gano cada vez que desde el sentido común, decido afrontar un reto, lo empiezo a preparar con un plan establecido que no incumplo, llueva o truene y llego a la línea de salida. Ahí ya he ganado por primera vez en ese reto. Vuelvo a ganar si acabo la competición y vuelvo a ganar por tercera vez si cumplo mis objetivos de marca. Por último, no gano yo como persona sino que gana mi vanidad o mi palmarés, si consigo títulos, medallas, etc. Empecé a ganar cuando acepté que necesitaba practicar deporte para superar mi sobrepeso, cuando decidí que la disciplina, el tesón y un buen plan de entrenamiento eran la base para lograrlo. Desde aque ya lejano 2001 con el sobrepeso de mis 94 kilos a cuestas, he ido superando mis múltiples “¿Y si hiciera?” que me han llevado hasta la fecha, a preparar y finalizar 23 maratones y 36 pruebas de ultrafondo (50 km, 100 km, 100 millas, 6 horas, 12 horas, 24 horas, pruebas por etapas). A haber practicado y competido en todas las disciplinas del atletismo en pista, aire libre o ruta: velocidad, vallas, obstáculos, ultrafondo, fondo, mediofondo, cross, marcha, lanzamientos, saltos y combinadas. Solo me queda por realizar el salto de pértiga y el martillo pesado En resumen Creo que sí, que soy un ganador y que lo voy a seguir siendo. Y soy un ganador porque solo trato de ganar al desaliento, a las dificultades, a los problemas. Dejaré de ser una ganador el día que deje de superarme a mí mismo en cada cosa que haga o me proponga. En esta nueva etapa profesional que afronto, me gustaría poder dedicarme a transmitir estos valores en los que creo y ayudar a cambiar esa falsa definición de ganadores, extendida en exceso, tanto en el mundo profesional como deportivo, del que formo parte.