25 de Julio de 2018

El próximo 31 de Julio, tras casi 30 años de puesta en escena, se bajará el telón de mi carrera profesional en Teradata. Es difícil buscar unas pocas palabras para cerrar un periodo que ha cubierto la mitad de mi vida.   Han sido muchos años y muchas personas que han ido yendo y viniendo, mientras yo permanecía en el mismo lugar y representando el mismo papel, aunque cada vez con más años y necesitando más maquillaje para dar el tono. He visto la evolución de la compañía en sus distintas acepciones, fusiones y fisiones incluidas. He intentado amoldarme a los cambios, sin renunciar a mis principios. Confieso que me fue más fácil el siglo pasado. Estos últimos años han sido una revolución, no solo en Teradata, de la gestión del negocio basada en el marketing y en la gestión económica, que ha obligado a veces, a dejar en segundo plano la valoración de los frutos del trabajo, en mi caso los proyectos, y de las personas involucradas en su realización.   Creo que he tenido la suerte de haber liderado algunos de los proyectos considerados estratégicos, al menos a nivel local, para Teradata. He logrado salir indemne de todos ellos y no por mi valía profesional, sino por haber contado siempre con un gran equipo que es el que ha sacado adelante estas iniciativas. Mi empeño siempre fue tratar de dar lo mejor de mí mismo y aunar los esfuerzos del resto para lograr los objetivos perseguidos. Mi mayor orgullo ha sido ver que los proyectos que yo pude iniciar continuaron creciendo una vez yo fui destinado a otras iniciativas.   Creo firmemente en la motivación, en un liderazgo basado en impulsar la parte personal y profesional de cada integrante de un colectivo, pero teniendo claro los objetivos globales. No he rehuido, cuando ha sido necesario, la toma de decisiones, asumiendo que no siempre se habrán entendido, e incluso que en algún momento alguien se haya podido sentir molesto conmigo.   En este momento, solo puedo decir gracias y pedir perdón por mis errores y ofensas si alguien piensa que han ocurrido. Cerraré la puerta y no podré mirar atrás, aunque sea un acto reflejo, para no convertirme en estatua de sal.   Tengo un montón de retos personales y alguno profesional, por delante. Lo único a lo que aspiro en esta nueva etapa, es a no perder el contacto con todos aquellos de vosotros que me consideréis merecedor de vuestra amistad.   Hasta siempre, hasta luego o hasta nunca, podéis elegir lo que os parezca más conveniente. Ahora sí, empieza la cuenta atrás para el 31 de julio.