28 de Septiembre de 2010

Llevo varias semanas, incluso meses, aguantando constantemente la pregunta sobre qué nos mueve a hacer la “locura” de someter al cuerpo a la “tortura” de hacer 100 kilómetros. Seguramente cada uno de nosotros pueda tener una respuesta o motivación diferente, e incluso alguno simplemente respondería que no sabe, pero que quiere hacerlo. Yo personalmente, desde que volví a la actividad física para dejar atrás mi sobrepeso, va a hacer casi 10 años, he ido constantemente planteándome nuevos retos desde la sensatez, pero siempre llevando un poco más allá de lo “normal” a esa maravillosa máquina que es el cuerpo humano. En esta travesía de 10 años he ido avanzando desde carreras cortas hasta toparme con la marcha atlética en su más dura cara de los 50 km. marcha. En ese recorrido he tenido alegrías y sinsabores, pero siempre he buscado aprender algo de cada nueva experiencia o iniciativa, positiva o negativa. Por eso, cuando por problemas físicos en la cadera tuve que abandonar temporalmente la práctica de mi querida “marcha atlética”, hace ahora un año, necesitaba marcarme algún objetivo que me permitiera subir un peldaño más en la escalera de mi “sensata locura” y me di de bruces con el “ultrafondo”. Lo hice tras consultar a médicos, aumentar mis visitas al fisio, superar un exhaustivo reconocimiento médico y contar con la ayuda de un buen entrenador. En este año he ido poco a poco, empezando con la media maratón en Getafe, saltando a los maratones de Sevilla y Madrid y mi primer baño de “ultrafondo” en las 6 horas de Fresnedillas. Todo estaba servido para mi primer 100 km que afronté ilusionado el pasado mes de Mayo en los 100 km Villa de Madrid, el único objetivo era acabar. Tras sufrir mucho alrededor del kilómetro 70 y tirar de cabeza porque piernas no me quedaban, logré finalizar la prueba antes del cierre de control. Me quedó el gusanillo de que una segunda vez lo podría hacer mejor ya que el planteamiento de carrera fue malo, propio de un novato, por eso decidí darme una segunda oportunidad antes de volver a intentar mi regreso a la “marcha”. Valtiendas, el Cross de los Tres Refugios y varios de los entrenamientos programados de la Madrid Segovia han sido los eslabones de esta nueva cadena. Falta el último. Por eso, estaré este sábado en la salida de la Madrid-Segovia, con la ilusión de hacerlo mejor en esta mi segunda experiencia, pero sin olvidar lo que siempre me mueve en cada competición: “Disfrutar, hacer amigos, acabar y si es posible, en el tiempo esperado”. Siempre en el orden indicado, ya que si se altera dicha secuencia estaremos fracasando como personas y como atletas. El domingo, algunos incluso el sábado, sabremos cómo nos ha ido a cada uno, pero seguro que nos acordamos del 2 de Octubre de 2010 el resto de nuestros días. Suerte a todos y a por ello que podemos. Y por supuesto, enhorabuena a la organización y voluntarios, 1000 ultrafondistas en la línea de salida es todo un éxito.