30 de Agosto de 2013

Tras medio año de reposo de fondo, ya tenía ganas de volver a lo mío. Afrontaba esta competición con muchas incertidumbres ya que siempre que pasa un año, y más en este caso con parón en medio, tienes miedo de ver cómo encaja el cuerpo un año más. Sabía que llegaba corto de preparación y las sensaciones de los entrenamientos no me hacían sentir muy optimista. El objetivo era bajar de la hora y media, o al menos no estar muy lejos de ello. Este era solo un primer test de cara al resto del año. En otro orden de cosas, estaba el factor emocional de compartir línea de salida con mi hija pequeña en su debut en una media maratón. Lo hizo muy bien, acabando y muy cerca de las dos horas Globalmente creo que los resultados han sido buenos, me quedé muy cerca del objetivo: 1 hora 33 minutos y me ví muy bien en cuanto al ritmo muy sostenido de la carrera. Di todo lo que pude y llegué bastante fresco. Los resultados en cuanto a clasificación realmente buenos, vigesimoquinto de la general y primero en la categoría de M50. Lo anecdótico, los puntos estaban señalados en millas, así que era algo difícil saber el ritmo que llevabas, no estaba cortado el tráfico y tenías que circular por la derecha para ver venir a los coches de cara. La temperatura alrededor de 18 grados, impensable si tienes en cuenta que estamos en Agosto, pero esto era Irlanda. También más porcentaje de mujeres que en España y con marcas, en mi opinión mejores. La carrera tenía tres distancias: media, maratón y ultra fondo y entre las tres unos seiscientos participantes. El recorrido era poco urbano y te llevaban por carreteras secundarias, solo la salida y llegada contó con bastante público, aunque siempre había gente animando algo. Positivo el ver los coches que estaban esperando para entrar en un partido, so sé si de futbol, rugby o algún deporte de esos raros que hay por allí que mezclan ambos, y que lejos de enfadarse por tenerles parados hacían sonar sus bocinas para animarnos según pasábamos. También curioso es que la línea de salida y llegada estaba justo en la puerta del hotel donde estábamos alojados, lo cual te evita los traslados anteriores y posteriores y te facilita la ducha tras la carrera. Finalmente el sobresalto de no verme en la clasificación ya que el chip debió de fallar, pero también llevaban el control a mano y el error se pudo subsanar. En definitiva contento y animado para el resto de esta segunda parte del año. Ahora a ver qué pasa el 28 de Septiembre en las 6 horas de Molina