Tengo derecho a soñar: mi mundo en el 2039

Aproximadamente un tercio de nuestra vida nos lo pasamos soñando. Muchas veces me he preguntado si las enfermedades, las miserias o los problemas de nuestro día a día, se transmiten también a nuestros sueños. Me gustaría pensar en que existe la posibilidad de que, aparte del obvio descanso regenerativo, pudiéramos sacarle partido emocionalmente a este tiempo.

 

Si así fuera, un parapléjico podría soñar que anda y corre, un enfermo de alzheimer sería capaz de retrotraerse a la época en que su cerebro funcionaba normalmente, aunque no lo recuerde cuando despierte, seriamos capaces de recordar a seres perdidos y volver a vivir sus recuerdos, incluso un preso podría burlar los barrotes de su celda y recuperar su libertad e incluso borrar aquellos errores que cometieron.

 

Por ello, haciendo uso de mi libertad emocional, yo he decidido posicionar mi puntero soñador en el año 2039 y extrapolar la realidad actual a ese momento. Parte será teorizar sobre posibilidades tecnológicas disponibles a esa fecha, otra parte será aventurar deseos de lo que me gustaría y también habrá espacio para novelar y fantasear.

No me cabe otro deseo que entretener, ilusionar y sobretodo, polemizar, para generar debate y discusión, que despierte nuestro interés por saber como cambiará nuestra relaidad vital en veinte años.

Todo tiene cabida en mis sueños, no en vano:

 

“La vida es sueño, y los sueños, sueños son”

 

(Espero que el nivel intelectual de mis lectores, aun a pesar de las distintas reformas educativas sufridas en este mi país, me evite el tener que citar al insigne autor de esta frase)

 

Espero que lo disfrutéis