2039 Crucero virtual

Anoche me desperté mientras soñaba y, aunque no sea lo habitual, recuerdo perfectamente lo que estaba transitando por mi cerebro durante mis dulces sueños.

 

Desconozco qué parte estaba en el sueño real y qué otro porcentaje responde a mis ilusiones, ya que era un sueño que me llevaba al futuro. Nada me impide tomarme la licencia de soñar un futuro agradable para mi existencia y novelar sobre términos, conceptos y utopías que puedan o no, estar en ese futuro.

 

Era mi despertar al 12 de julio del año 2039, justo el día de mi octogésimo aniversario. Me levantaba plácidamente de mi “colchón ergonómico” y activaba mi “mentálfono”, dispuesto a escuchar los “holomensajes” de felicitaciones.

 

Resulta que no solo había holomensajes de cumpleaños, se mezclaban con otras felicitaciones por haber sido capaz de completar mi quincuagésimo maratón y por la segunda edición de mis “psico-libros”: “Cabeza, Corazón y Coraje” y “No existen límites hasta que los encontramos”. Al parecer mi “Edad Dorada” estaba siendo de plenitud deportiva y mental. Años atrás debí de superar mis problemas de cadera con algún tratamiento regenerador del cartílago.

 

Tal era mi estado de ánimo que decidía darle una sorpresa a mi inseparable “partner”, parece que ese será el término que nos obligarán a usar en lugar de mujer, esposa o compañera para no ser acusados y multados por “sexistas”. Lástima que no recuerde, si esa multa solo se refería a acciones verbales o escritas o la policía de esa época también sería capaz de monitorizar nuestros pensamientos.

 

El motivo para la sorpresa sería la celebración, ese mismo año en el mes de Octubre, de nuestras “Bodas de Esmeralda”. Seguíamos teniendo como asignatura pendiente disfrutar de un crucero por el Mediterráneo. Parece que no encontraremos ocasión en los próximos veinte años para realizarlo o que no nos habrá seducido pasarnos una semana en un rascacielos horizontal surcando el azul del mar, subiendo y bajando para visitar las ciudades del Mediterráneo.

 

Decidía solicitarle la tarea de gestionar y organizar el viaje a mi “Asistente personal telepático”, cuya forma, género y manifestación visual, no logro rescatar de mis recuerdos del sueño, ¡una lástima!.

 

A los pocos segundos recibía por el mismo canal telepático, de manera confidencial, segura y cifrada las diferentes opciones. No quería que el asistente personal de mi “partner”, pudiera intervenir las comunicaciones y romper así el efecto sorpresa.

 

Al parecer mi asistente me planteaba tres opciones:

 

- Crucero tradicional con salida desde alguno de los puertos españoles del Mediterráneo: Valencia, Málaga o Tarragona; o desde países cercanos: Tánger (Nueva República Democrática de Marruecos) o Barcelona (Estados Unidos del Pirineo Catalán). En estos dos últimos casos con un pequeño suplemento para “traducción cognitiva simultánea”, ampliamente compensado por nuestro superior poder adquisitivo sobre esos dos países no europeos.

 

Al parecer teníamos derecho a la opción tradicional al disponer aún de “cupo eco-energético” para desplazamientos personales de larga distancia.

 

- Turismo a domicilio a través de la “cabina de simulación virtual” disponible en nuestro “eco-domicilio”. Dicha opción era bastante económica, nos evitaría cualquier tipo de desplazamiento y permitiría compatibilizar el crucero con el resto de nuestras actividades.

 

Tenía una caducidad de dos meses desde su inicio con opción de decidir las horas al día para la actividad y cuándo activarla o detenerla temporalmente. Siempre claro, respetando el periodo de caducidad. Nos garantizaban la calidad de esta opción usando a plena satisfacción “las pantallas visuales”, “los simuladores de desplazamiento” y “las gafas 3D-8G”de simulación cognitiva”. Todo ello, elementos compatibles con la última actualización de versión de nuestra “cabina de simulación”.

 

- Turismo virtual en las naves del “Ocio-Park de Madrid”, a pocos segundos de nuestro “eco-domicilio” y fácilmente accesible en “trasporte aéreo eco-propulsado”. Casualmente, como si estuvieran pensando en nuestro aniversario, en Octubre de 2039 había programado en dicho “Ocio-Park”, un crucero de diez días, visitando virtualmente las principales ciudades del Mediterráneo.

 

Esta opción se podía personalizar eligiendo, entre otras:

 

• Nivel de calma en el Mar durante el crucero.

• Interacción o no con el resto de participantes en la actividad. En caso de elegir aislamiento, se compartirían las actividades con personajes holográficos de última generación con un nivel casi similar a la interacción con humanos.

• Alargar alguna de las estancias en alguna de las ciudades y suprimir otras si se deseaba.

• Actividades de ocio a simular

• Tipo de comida, en este caso real, a degustar

• Poder incorporar una fiesta familiar uno de los días del crucero para celebrar nuestro aniversario. Por supuesto, con opción de combinar presencia física o telemática en el “Ocio-Park” de nuestros familiares, según sus posibilidades.

 

Y en definitiva, un sinfín de opciones a la carta, que prometían hacer de esta experiencia virtual algo irrepetible e inmemorable.

 

Tras una deliberación conmigo mismo y un concienzudo análisis de pros y contras de cada una de las tres opciones, me decidía por la opción del turismo virtual en el “Ocio-Park”.

 

Lástima que en ese momento, recibí una patada en mi cama real y me desperté súbitamente del sueño, justo en el momento en el que iba a confeccionar el “holo-bono-regalo” antes de depositarlo en el “drop-buzón” compartido con mi “partner”.

 

Me hubiera gustado conocer su reacción ante tal regalo y así poderme ir preparando durante los próximos veinte años para perfeccionar mi sorpresa y evitar reacciones desagradables. No me quedará más remedio que seguir la evolución de este nuestro mundo y tratar de llegar a ese momento del 2039 para vivir en primera persona la experiencia, en calidad real y cantidad virtual.

 

No sé si este sueño futurista y la posibilidad de recordarlo será solo una enfermedad pasajera, fruto de la cena del día anterior o se van a repetir experiencias similares en los próximos días que me permitan ser un nuevo Julio Verne del siglo XXI.

 

Si os ha divertido, intrigado, o sucedido cualquier otra reacción agradable o desagradable, ante la lectura y virtualización cognitiva de mi sueño, no os quedará más remedio que estar atentos a mi blog para saber la respuesta al enigma de si se repetirán o no mis sueños extrasensoriales.