El modelo de transporte del futuro

Sin duda, me debí quedar intrigado tras la visita al “eco-domicilio” de nuestros amigos, sobre la forma de transporte que debimos utilizar y la ausencia de garajes, tanto en su casa como en la nuestra. Estuve todo el día en mi presente, dándole vueltas. Busqué en el Internet de hoy, las distintas opciones que los expertos y visionarios predicen para el mundo del transporte en un próximo futuro.

Me llama la atención una vez más, que para muchas de las opciones, la tecnología a nivel de I+D+i (Investigación, Desarrollo e Innovación) está aparentemente disponible, e incluso se habla de prototipos. Lo que nadie se atreve a describir, es cómo será la transformación hacia el modelo de transporte que necesitamos y mucho menos aún, cómo se gestionará el cambio. Parece haber consenso en que el modelo actual, basado en el uso de coches, trenes y aviones impulsados por derivados del petróleo y conducidos por el ser humano, está camino de agotarse, o como poco, quedarse insuficiente. A nadie se le escapa que hay muchos intereses económicos y geo-políticos, que pueden hacer que el despliegue de un nuevo modelo de transporte sea más un mito que una realidad, salvo que haya acontecimientos inesperados que cambien las condiciones.

Con estas disquisiciones rebotando de sien en sien y creando rompecabezas mentales en mi aturdida capacidad cognitiva, me fuí ayer a la cama. Contrariamente a lo que pudiera parecer por mis anteriores palabras, pronto me sumí en un profundo sueño, como si suplicara encontrar dentro del mismo, la solución a los enigmas que me habían atormentado desde el último despertar de mis ficciones soñadas.

Hasta aquí la incierta realidad del presente. Lo que viene a continuación, es una nueva ensoñación con la que fui premiado. Ya sabéis que en mis sueños ficción todo tiene cabida, nadie podrá pedirme cuentas por mis transcripciones, sean o no ciertas.

Esta mañana al despertar, retuve la solución que me fue revelada y que se adoptará a lo largo de los próximos veinte años para desplegar un nuevo modelo de transporte, sostenible y posible. No sé, si la mayor ficción de mis sueños viene siendo el mantener la confianza en el ser humano, para dar soluciones creativas a sus problemas actuales y mantener en funcionamiento este mundo que nos fue entregado, lleno de recursos y posibilidades.

Si tenéis curiosidad por saber cómo se logró la solución y cuál es el alcance de la misma, solo tenéis que seguir leyendo las dos o tres páginas que transcribo a continuación.

Mis retro-recuerdos empiezan con mi octogenaria figura, tranquilamente sentada en mi “área doméstica de trabajo personal”, mientras mentalmente leía un “psico-libro” titulado: Cómo se cambió la movilidad en el siglo XXI. En él se explicaba la evolución del modelo de transporte en los últimos veinte años.

Parece ser que en algún momento de la tercera década del siglo XXI, la situación de la movilidad en las grandes urbes llegó a ser insoportable. Recuerdo que estas eran algunas de las causas que se citaban:

• Los atascos diarios para acceder a los lugares de trabajo superaban ampliamente la hora de duración en media diaria. Peor era incluso, el acceso a través de transporte público, lento y masificado.

• Se había cerrado completamente el acceso a los centros urbanos para los vehículos no eléctricos, sin poder dar respuesta, ni vía transporte urbano ni vía fomento de adquisición de nuevos coches, a la necesidad generada.

• Tampoco se habían desplegado soluciones que combinaran el uso del vehículo privado y el transporte público. Los llamados aparcamientos alternativos eran escasos y estaban mal situados.

• Se empezaba, ya no solo a intuir o pronosticar, sino a sufrir los primeros atisbos de escasez en el suministro del petróleo que dejaba desabastecidas, en algunos momentos, a las estaciones de servicio, aparte de un desmesurado incremento en el precio del combustible.

• También se empezaban a tener problemas en el consumo de energía eléctrica para poder recargar los coches eléctricos, cuyo número había aumentado indiscriminadamente.

• Curiosamente, otro de los problemas era la ingente cantidad de vehículos “antiguos” abandonados o permanentemente aparcados en las calles o en los sitios más insospechados.

Por estas y otras causas que se enumeraban, pero que no recuerdo del todo, empezó a haber un movimiento de vehemente protesta, coordinado a través de las redes sociales, llegándose a convocar protestas y manifestaciones multitudinarias y simultaneas en las principales capitales europeas, asiáticas y americanas. En algunos países, este movimiento de protesta pidió y logró la dimisión de ministros y presidentes de gobierno. Incluso, aunque no sea el objeto de esta ficción, parece que esta fué la gota que colmó el vaso y la población empezó a movilizarse contra el funcionamiento de la clase política y a cuestionarse, muy en serio, su utilidad y necesidad. Ni liberales, ni conservadores, ni socialistas, ni comunistas o populistas, se libraron de este hartazgo generalizado. El “psico-libro” no entraba en detalles, ya que no era su objeto, pero sí dejaba claro que hubo un antes y un después para la clase política.

Vista la evolución de los hechos, entenderéis que esta vez no le quedó más remedio a la Organización de las Naciones Unidas que dar la talla y tomar la iniciativa para reconducir la situación. Me quedó la despierta duda, de quién o quienes fueron los lideres de esta iniciativa. En algún momento, creí ver similitudes con lo ocurrido con la caída del muro de Berlín, aunque a una escala muy magnificada.

Se convocó y formó con urgencia un Comité de Expertos, con especialistas en diversas materias y de diferentes nacionalidades, totalmente apolítico, para analizar la situación y proponer cuál debería ser el nuevo modelo de transporte, la forma de desplegarlo en el tiempo y los objetivos a conseguir en cada uno de los hitos temporales. No se dejó de lado, el disponer de alternativas a aplicar por si la evolución de los hechos no fuera la esperada. En definitiva se creó un completo y bien pensado “Plan de transición a una nueva forma de movilidad urbana, nacional e internacional” que incluía la forma de monitorización y comunicación del propio plan y la gestión del cambio, desde la perspectiva económico financiera hasta la emocional, a nivel de la población humana. Y por supuesto, todo ello se hizo en tiempo y forma adecuado a la criticidad y urgencia de los acontecimientos.

Hasta aquí el relato histórico y quizás morboso, de los hechos, pero espero que os estéis preguntando, cuál fue la solución propuesta y adoptada.

La forma de razonamiento fue simple y basada en romper los paradigmas que habitualmente bloquean nuestros razonamientos como seres humanos inteligentes. Se determinó que el principal punto de atención era cuestionarse la necesidad de movilidad en sí misma, luego la gestión del tráfico alrededor de la movilidad que siguiese siendo necesaria y por último, el consumo energético de la misma. El orden no era baladí, haciendo un símil médico: había que operar de urgencia, luego recuperar al enfermo y finalmente, ver cómo sería su forma de vida a futuro.

Los ejes de la solución fueron:

- Impulsar, de forma seria y eficaz el tele-trabajo e incluso la tele-educación y la tele-medicina:

Se marcaron para ello distintos objetivos temporales sobre el porcentaje de disminución del tráfico, en este caso fundamentalmente urbano. A muy corto plazo, se habló de lograr en promedio, al menos un veinticinco por ciento de bajada.

Esta medida llevaba aparejada la gestión con las empresas para lograrlo y los incentivos particulares, para adaptar los hogares y permitir unas condiciones dignas de tele-trabajo.

- Gestión del ancho de banda de carreteras y otras infraestructuras viarias o aereas

A corto plazo, se definieron franjas horarias para evitar las colisiones entre los desplazamientos de índole laboral con los movimientos logísticos o de mercancías, que fueron llevados a la franja nocturna en la medida de lo posible. Los únicos transportes habilitados para circular en cualquier horario, fueron los asociados a la seguridad (policía) y las urgencias (médicas o de otro tipo).

A medio plazo, se determinó que para una correcta gestión de colas, debería desaparecer el “factor humano” de la conducción. Se crearon y pusieron en marcha planes para lograr porcentajes progresivos de vehículos sin conductor. Esta plan tenía en cuenta las distintas dimensiones del problema: estado de la tecnología, temas de seguridad, legales, fabricación, renovación del parque y por supuesto, concienciación de la población, sin descuidar las medidas financieras y de incentivación del cambio. Se habló de planes relativamente largos en el tiempo, pero el objetivo final era “cero-conducción humana”. Los conductores actuales llegarían a ser con el tiempo, algo similar a los coches de época., “conductores de época” los llamaba en el psico-libro

- Creación de micro-ciudades completamente equipadas

También a medio plazo, se definieron políticas para atacar la descentralización de los núcleos urbanos y empezar a crear lo que se llamó micro-ciudades, dotadas de todos los servicios necesarios, como para que fuera atractivo el vivir en ellas. Esta medida se circunscribió al medio plazo, primero para evaluar el desahogo que pudiera obtenerse con las opciones de tele-trabajo y separación de franjas horarias y luego para permitir el desarrollo del concepto de micro-ciudad en el ámbito de otro comité de expertos. Aunque de medio plazo, también se establecieron objetivos cuantificables y alcanzables en un tiempo adecuado.

- Virtualización del ocio

Si se reducía y/o gestionaba el tráfico generado por razones laborales, no solo en el día a día intra-ciudad, sino también en desplazamientos nacionales o internacionales y si se racionalizaba el transporte de mercancías o movimientos logísticos, solo quedaría por abordar el tráfico, en este caso mayormente nacional e internacional, generado por el turismo o el ocio en general. Este tema se definió como de largo plazo, ya que el impacto económico y emocional era alto. Pero sí se estableció empezar a estudiar la forma de ir, en este caso no reemplazando, sino complementando o aumentando, las posibilidades, a través del “turismo virtual”.

- Nuevos medios de transporte

Se detectó la necesidad de ampliar los medios de transporte por tierra (superficie o subsuelo), mar y aire. Se establecieron como áreas de atención prioritaria: los transportes terrestres propulsados por aire a presión en tubos de vacío (Hyperloop, en la prensa de nuestros días) y los aero-taxis.

- Transporte rápido, barato y sostenible

También se habló de empezar a mentalizar a la población que el transporte debe ser rápido, barato y sostenible desde el punto de vista de consumo de energía. Ello llevaba a desarrollar el concepto de transporte compartido y planificado a medida e implicaba romper el paradigma de los horarios en los medios de transporte y adecuarlos a las necesidades, en base a demanda.

En cuanto a la sostenibilidad, aparte de usar solo la energía adecuada a la necesidad, rompiendo con los horarios y los transportes no completos a nivel de ocupación, también había que marcar objetivos de cero-derivados de petróleo, uso de energía eléctrica, e incorporación de auto generación en el propio vehículo, ya sea coche, tren, avión o nuevas formas, mediante la incoporación de paneles solares, eólicos u otras posibilidades a futuro. Excepcionalmente se permitía el uso de derivados del petróleo en depósitos de reserva para contingencias en el transporte aéreo (aviones o aero-taxis).

En este área se establecieron diversos objetivos, algunos a corto como el uso y auto-generación de energía eléctrica y otros a medio y largo.

- Modelo de “Coronas de Transporte”

El modelo final de transporte debería ser lo suficientemente flexible como para diseñar soluciones puerta a puerta (origen-destino) manteniendo los objetivos antes mencionados de rápido, barato y sostenible.

Para ello, se creó el concepto de “Coronas de transporte”. Basado en ellas, cada desplazamiento debería diseñarse en base al uso de una o varias de estas coronas, como se explicará a continuación; sin tiempos de espera excesivos en los saltos de “corona” y logrando una rapidez adecuada en el tiempo total de desplazamiento.

Con el ánimo de no ser muy exhaustivo, y para no caer en el aburrimiento de mis abnegados lectores, solo me traje unas pinceladas de cómo era este modelo.

La raíz del concepto estaría basada en la creación de hubs (puntos o centros de interconexión como los conocemos hoy en día) y en las siguientes zonas de transporte (Coronas):

- Doméstica:

Cubriría un radio de hasta 25 km aproximadamente, empezando en los domicilios personales. Se establecería en base a bicis o triciclos eléctricos, normalmente propiedad de las personas, y taxis eléctricos sin conductor. Excepcionalmente también coches eléctricos en propiedad (desaconsejado, pero permitido). El centro de gestión de los taxis optimizaría la ruta en función de las peticiones simultáneas, número de ocupantes y de los puntos de destino, con un mínimo impacto en el tiempo total de desplazamiento. Para estos taxis, habría distintos modelos en cuanto a número de plazas. Para esta corona, se hablaba de velocidades medias de 50 km/h con un objetivo de tener tiempos de desplazamiento inferiores a la media hora. Lo mismo ocurría para los viajes de vuelta hasta el domicilio.

- Núcleo urbano:

Con un radio estimado de hasta 100 km aproximadamente, aunque excepcionalmente podría llegar a 250 km . Soportado en base a taxis y aero taxis con recogida a domicilio. Podía ser servido por un único vehículo o, según la optimización de rutas en base a demandas simultaneas, se podía basar en paradas de taxis donde se cambiaba de vehículo. En esta corona las velocidades punta eran de 180 km/h y las medias de 150 km/h para los taxis y 3 veces más en los aero-taxis. Se mantenía el objetivo de media hora como objetivo del tiempo total del transporte.

En el caso de los aero-taxis, sus rutas eran gestionadas en base a una red centros de control automatizados que gobernaban al aero-taxi y que se iban pasando el testigo del control de unos a otros, similar a los actuales para tráfico aéreo o a las redes celulares de los móviles.

- Media distancia:

Entre 100 y 1000 km, terrestres. Con medios de transporte tipo AVE, o nuevo por aire a presión tipo Hyperloop. Con velocidades punta de 400 km/h y media de 250 km/h para los AVE y entre tres y cuatro veces más para los Hyperloop. El acceso a la corona de media distancia se debía hacer a través de la doméstica o la urbana, usando las opciones descritas en las mismas.

- Larga distancia:

Para desplazamientos de mas de 1000 km o cuando hubiera que superar áreas marítimas no recomendables para los aero-taxis. Siendo este el área para la que quedaba lo que hoy conocemos como avión tradicional, pero en versiones tecnológicas más avanzadas con mayores velocidades punta y medias. No recuerdo nada en el año 2039, sobre otras opciones para esta corona como el uso de transbordadores espaciales que entren y salgan del espacio terrestre. Deberá quedar a la ficción de cada lector esta posibilidad, no todo lo voy a dejar al descubierto en mis sueños.

Hasta aquí lo que puedo y debo transcribir, y aunque tengo el firme propósito de continuar en este mundo, en la fecha y hora de comprobar la exactitud o inexactitud de mis predicciones soñadas, recuerdo que nada ni nadie tendrá ningún derecho a desacreditarme, si yerro, ni tampoco a felicitarme, en la hipótesis de que acierte en todo o en alguna parte.