El futuro de los políticos

Siento que se van agotando las fuerzas para mis inmersiones noctámbulas en el mundo de los sueños-ficción. Como si se tratara de una de mis competiciones de ultrafondo, percibo que me encuentro cerca del muro de mi personal carrera a favor del tiempo. Necesito un último esfuerzo para llegar dignamente a meta y saber si obtengo la recompensa de conocer la opinión final de mis abnegados lectores.

Siguiendo mi esquema deportivo, miro atrás y veo lo ya soñado, ficcionado y expresado en este diario de mis sueños, pero presiento que más adelante me esperan nuevas apariciones que requerirán del poco o mucho aliento soñador que me quede. Las últimas noches, han sido de calma como si hubiera estado regenerando mis músculos soñadores, bebiendo agua de ilusión e ingiriendo geles cargados de azúcar para mi intelecto.

Me dispongo a adentrarme en una nueva noche con la esperanza y a la vez el miedo, de recibir nuevas iluminaciones. Me acuesto ojeando la prensa digital del presente. Como de costumbre son una mezcla de noticias de sucesos, desastres y maldades humanas; de debates políticos sin otro sentido que lacerar al oponente y estimular el ego y mucho, mucho sobre el negocio del fútbol, dentro y fuera del campo, con alguna que otra pequeña reseña deportiva. Apenas hay noticias normales de gente corriente, parece que eso no atrae audiencia para generar ingresos publicitarios.

Avanzo buscando algo cuya lectura me cautive, me detengo en un artículo de opinión que me parece interesante, versa sobre el posible agotamiento del modelo político actual y la necesidad de reinvención de la clase política, so pena de ser fagocitada. De repente me acuerdo de uno de mis últimos sueños ficción, en el que me revelaron cómo la crisis del transporte había traído como efecto colateral una revolución ciudadana para la transformación en la clase política. Siento la necesidad de conocer más el detalle de esta regeneración y con este ansia me llega el sueño nocturno de cada día.

Esta vez, casi no siento la transición desde el presente hacia el sueño, siento un envejecimiento repentino en mi cuerpo, veo a mi figura octogenaria reflejada en un espejo mental, hablándome como si estuviera dando respuesta a mis inquietudes. En una especie de holograma tridimensional, pero en blanco y negro, gesticula y verbaliza mensajes. Se dirige a mí, como “querido yo del pasado” y me dice estar inmerso en una “auto-sesión de regresión telepática” motivada por su interés en auto-recordarse alguna de sus (mis) incertidumbres de su pasado (mi presente) para compararlas con la realidad presente (mi futuro). Se (me) había detenido voluntariamente en las inquietudes que tenía en mi presente (su pasado) hace veinte años sobre si la clase política tenía futuro, y en caso afirmativo si sería notablemente diferente. Confieso que tardé algo en asimilar este juego de tiempos verbales y figuras personales, hasta que me centré solo en entender lo que me contaba a mí mismo desde el futuro.

Su exposición se desarrolló, más o menos, en los siguientes términos:

“Como ya pareces haber intuido en otra ensoñación, la década de los años veinte de nuestro siglo común, supuso el entierro de la clase política tal y como se había conocido en los últimos tiempos. Algunos ciudadanos hubieran querido ir más allá y que fuese mas bien una incineración, incluyendo en ella a todo lo relacionado con la democracia. La alternativa que propugnaban era una especie de auto-gestión en micro-comunas. Pero afortunadamente el resultado final, fue de muerte con reencarnación posterior en una especie política mejorada, todo lo contrario a lo que se hubieran merecido según el hinduismo, que los hubiera reencarnado en una especie inferior como castigo a su ineficacia en la vida anterior. Bueno, en alguna medida sí se reencarnaron en una especie inferior ya que su poder quedó circunscrito al puro ámbito legislativo para la creación de leyes, como te relataré mas adelante.

La razón del por qué se llegó a este declive, caída y resurrección, fue el hartazgo de los ciudadanos con sus políticos, independientemente de sus siglas, “ismos” (populismo, comunismo, liberalismo, etc) y procedencias planetarias. No eran capaces de solucionar ninguno de los problemas existentes, muy al contrario eran generadores de nuevos problemas por sus ansias de ego encaminadas a obtener poder y al culto de su imagen, por sus corruptelas de toda índole y magnitud, por su ineptitud y ausencia de toda capacidad para aunar esfuerzos y generar consensos constructivos.

Las redes sociales empezaron a generar movimientos planetarios que reclamaban soluciones a los problemas que amenazaban la subsistencia de la especie humana: cambio climático, crisis energética, sobrepoblación y movimientos migratorios con la consiguiente ausencia generalizada de recursos, globalización de la pobreza, amenazas terroristas, físicas y cibernéticas; por solo citar los mas relevantes.

Se reclamaba con urgencia la reinvención de la clase política, con especial énfasis en el liderazgo necesario para conducir la regeneración social y emocional requerida por la situación, cada vez más crítica, de la vida en el planeta Tierra. Recibieron varios avisos que despreciaron. En contra de reaccionar, se atrincheraron aun más en sus castillos de papel, acaparando poder y vanidad, escuchando solo a los “espejitos mágicos” favorables a su ego, negándose a mezclarse con las personas comunes como si temieran que se les contagiase algún virus de cordura o sentido común.

El pueblo dejó de ir a votar en todos los países, las abstenciones eran masivas, lo que restaba total credibilidad y reconocimiento a los resultados. La protesta cibernética fue seguida de manifestaciones globales y simultaneas en distintos países. Cayeron gobiernos y ante la ausencia de poder, solo quedó recurrir a organismos supranacionales, que inesperadamente dieron la talla y se pusieron manos a la obra.

Cerca, muy cerca, se estuvo de llegar a puntos de no retorno cuyo impacto hubiera sido inimaginable. Quizás fuera este miedo a una posible y cada vez más certera, desaparición de la raza humana, el que actúo como catalizador reactivo para que la situación se empezase a dar la vuelta.

No voy a aburrirte con los detalles de cómo se conquistó esta nueva Bastilla y cómo se aplicó una guillotina virtual a la clase política. Pienso que te interesará más llevarte a mi pasado, cuál fue el modelo que finalmente se adoptó, tras los correspondientes debates y refinamientos tras un tortuoso proceso que requirió de mucho esfuerzo y consenso.

Varias propuestas estuvieron planteadas encima de la mesa, desde las más disruptivas hasta otras que abogaban por mantener la esencia de la democracia y refundar sus principios desde las raíces.

Afortunadamente, esto último fue lo que se impuso mayoritariamente, aunque hubo algunos territorios que marcaron notas discordantes y que en tu futuro siguen autogestionándose, aunque ya se empiezan a escuchar voces en ellos, reclamando que se adopte otro modelo.

Como te he dicho, se revisitaron las raíces en las que se basó el nacimiento de los movimientos democráticos siglos atrás. La primera la relacionada con el sufragio universal: un ciudadano, un voto. Pero se cuestionó la necesidad de elegir representantes cada periodo electoral para que actuaran en nuestro nombre, no se quería volver a tener que depender en exclusiva de la clase política. La tecnología y la ciberseguridad permitía someter al total del censo cada decisión, o al menos las más importantes, sin necesidad de convocar referéndums ni sacar urnas a la calle. Luego te daré más detalles, pero de momento quedate con esta idea.

La segunda raíz que se mantuvo fue la división en poderes ejecutivo, legislativo y judicial, pero con una total, completa y efectiva separación de los mismos. Te explico como funciona esta separación.

El poder judicial, en cada pais o territorio, se basa en un conjunto de colegios de jueces según la materia del derecho a juzgar (mercantil, penal, administrativo, de familia, etc..) en el que se entra por oposición y se sigue una carrera profesional. Hay un ente superior (Consejo General) responsable de la evaluación de los jueces a efectos de promociones, remuneraciones basadas en objetivos, gestión y administración del presupuesto asignado al total del poder judicial. También existen Tribunales Superiores para resolución de conflictos y posibles apelaciones de sentencias. No hay ninguna dependencia ni servidumbre con el poder legislativo o al ejecutivo gozándose de plena y completa autonomía. Aunque con la mente de tu presente, te pueda parecer imposible; es cierto que se consiguió.

El poder ejecutivo se basa también en un funcionariado por áreas temáticas, al que también se accede por oposición y que se organiza alrededor de algo muy parecidos a los ministerios actuales. A diferencia de lo que ocurre en tu presente, los cambios en el nombre y funciones de un ministerio es poco frecuente y requiere de un proceso especial. No existe ningún cargo político en esos ministerios. Los miembros del ente superior, o sea el gobierno, se eligen vía votación universal de todos los ciudadanos con derecho a voto.

Cada cuatro años se abre un periodo para que se presenten de este cuerpo de funcionarios los que quieran aspirar a ser miembros del gobierno en sus tres niveles: ministros, subsecretarios y directores generales. El requisito que se les pide es que hayan alcanzado un nivel de funcionariado acorde al cargo. Estas candidaturas se suben a una red securizada, a la que todo el cuerpo electoral, ciudadanos mayores de 18 años al igual que en tu presente, accede.

También existe la opción de que se presenten a esta elección ciudadanos que provengan de la empresa privada y que quieran dedicarse por uno o dos periodos máximo a labores de gobierno. Lo que se elige por sufragio directo es cada uno de los ministros y al presidente y vicepresidentes del gobierno. Los elegidos, completan el resto de cargos, subsecretarios y directores de entre aquellos que manifestaron su interés en presentarse. No se puede formar parte del gobierno más de dos peridos de cuatro años. Para el tema de promociones en la carrera funcionarial, existe un Consejo general del funcionariado, totalmente independiente del Gobierno. Los ascensos son vía méritos, cumplimiento de objetivos y encuesta de satisfacción de los ciudadadnos que acuden a realizar gestiones a alguno de estos ministerios.

A nivel, local y territorial se implementan modelos similares, pero de ámbito reducido. La función principal del gobierno es administrar y gestionar un presupuesto que con carácter anual prepara el gobierno. Aunque te pueda parecer imposible, este presupuesto debe ser aprobado por sufragio universal. Para que este proceso de aprobación sea eficaz, lo que el gobierno presenta son hasta tres alternativas de reparto del gasto y del nivel de impuestos, adoptándose la mayoritaria en votos. El resto de funciones del gobierno consisten en desplegar y desarrollar las normas legislativas que emanen del poder legislativo.

El poder legislativo se basa en las dos cámaras que ya conocéis: Parlamento y Senado, pero con funciones complementarias y sin ningún solape. El Parlamento solo legisla, es decir prepara y aprueba leyes que luego entrega al poder ejecutivo para su despliegue y cumplimiento. Los miembros del Parlamento se eligen por periodos de cuatro años en base a circuncripciones a dos vueltas. Cada territorio o país se divide en un número de escaños, cada escaño representa al mismo número de ciudadanos.

El periodo de cuatro años no es el mismo que el del gobierno, los inicios van separados en dos años, así se evita vacíos de gestión. Al igual que para el gobierno hay un máximo de dos periodos en los que se puede pertenecer al parlamento, a diferencia del ejecutivo los que se presenten no pueden ser miembros del funcionariado del poder ejecutivo o deben haberlo dejado al menos cuatro años antes. Tampoco se puede presentar nadie del poder judicial. Todo ello en aras de una completa separación de poderes.

Los parlamentarios trabajan en el parlamento física o virtualmente, tres días a la semana, de manera obligatoria. Los plenos, sesiones y comisiones pueden perfectamente ser virtuales y la no asistencia está penalizada económicamente y su reiteración es motivo de perder la condición. El resto de días laborables tienen la obligación de estar en contacto con las personas de su circunscripción y demostrar que se han dedicado a ello.

Aunque te cueste creerlo, los partidos políticos están prohibidos, los ciudadanos que se presenten a elecciones usan medios de difusión y presentación de programas iguales para todos. Al no haber partidos políticos cada legislador es responsable de sus decisiones y es totalmente libre.

Al principio, de cada sesión se acuerdan por mayoría las leyes a desarrollar obligatoriamente y se distribuyen en los cuatro años. El fallar en la elaboración o aprobación de alguna de las leyes comprometidas impacta en el sueldo de los parlamentarios. Esto obliga al consenso y a llegar a elaborar las leyes necesarias por obligación.

Hasta aquí el funcionamiento del Parlamento. En cuanto al Senado, te llamarán varias cosas la atención. Los Senadores son vitalicios, es un número concreto y solo se convoca elección por fallecimiento o retiro de algún Senador. Para ser Senador, hay que haber sido miembro de alguno de estos estamentos: Consejo General del poder judicial, Consejo General del Funcionariado, Gobierno o Parlamento. Cuando se convoca una plaza, la elección es también por sufragio universal y directo de entre aquellos que hayan decidido presentarse.

En cuanto a sus funciones, son básicamente de control y resolución de disputas. Es como si tuvieran voz, pero no voto en los temas que analizan, pero nadie se atreve a llevarles la contraria. Analizan el funcionamiento del Gobierno y del Parlamento de manera trimestral y emiten un informe público con sus conclusiones y recomendaciones a nivel colectivo o pueden también llegar a analizar al labor concreta de un miembro del gobierno o parlamento.

Ya te he contado muchas cosas, ¿tienes alguna duda a pregunta que quieras hacer a tu yo futuro?”

Hasta aquí había estado escuchándome, con toda la atención que había podido. Sentía que mi tiempo de ensoñación se iba acabando, mi holograma del futuro lo veía cada vez más difuso. Evidentemente tenía muchas preguntas sobre cómo se había hecho para que todo esto funcionase, pero debía concretar mis dilemas en lo más importante, no fuera a ser que me quedase sin respuesta. Por ello, decidí abordar la cuestión que me parecía mas difícil de asimilar. Así que me autopregunté: ¿Y es cierto que este nuevo modelo político con tanta participación y elección directa funciona?. Y aun más, continué aseverando: Hoy criticamos mucho a los políticos, pero en definitiva de un modo u otro los elegimos, ellos nos dan lo que queremos oír, sabemos que nos van a engañar y nos da igual, se lo consentimos todo y cuando ya estamos hartos, en vez de mirar hacia dentro, echamos balones fuera y como única respuesta abandonamos nuestra obligación de concurrir a las urnas cuando se nos pide. Apenas leemos los programas o propuestas, nos guiamos por la imagen y lo que aparentan ser, e incluso las más de las veces votamos mas en contra de, que a favor. Por eso me llama la atención que los ciudadanos hayan mejorado tanto en su nivel de responsabilidad y aceptado su nuevo papel en tan solo diez o veinte años. Tal nivel de evolución en nuestra manera de ser, me extraña.

En este auto discurso a mi yo futuro estaba, cuando sin darme cuenta perdí toda conexión emocional, conmigo mismo. Mi pregunta y las otras muchas que tenía quedaron silentes en la oscuridad mental de mi noche. Seguía soñando y como a veces ocurre cuando estás viviendo alguna situación soñada y de repente despiertas en sueños y te dices: ¡Ah, esto era solo un sueño!.

Lo raro, es que normalmente eso me ha pasado cuando estás teniendo una pesadilla y sueñas que suspendes un examen, se muere un ser querido o te vuelven a llamar al servicio militar porque descubren que te faltaba un mes por cumplir. En esta ocasión, este sueño parecía utópico, ciertamente nada de lo revelado es imposible, no requiere de ningún descubrimiento tecnológico, ni de formular ninguna teoría nueva. Bien al contrario, se mantenía la esencia del funcionamiento político en democracia, pero preservando sus valores fundamentales y aceptando la responsabilidad que nos toca como entes sociales individuales y políticos. Tenemos lo que nos merecemos y no tenderemos nada mejor sino trabajamos para hacernos dignos de nosotros mismos y de nuestras capacidades. Cuando se quiere, se puede. Es el modelo político el que está enfermo, o son sus instrumentos: partidos y votantes, los que le estamos prostituyendo.

No recuerdo más ni de la realidad, ni de la ficción, pero me levanté sin saber muy bien a qué atenerme, ¿esperanzado, convulso, inquieto?. No sé realmente cómo definirlo, lo único qué se es que con este tema hay que hacer algo; mejor dicho, tenemos que hacer algo.

En fin, esto no es más que un relato ficción y mis objetivos con esta serie de sueños, no es resolver problemas sino romper paradigmas, ser catalizador de nuestras neuronas, sacarnos de nuestra zona de confort, a veces sacarme conejos de la chistera. Y por encima de todo, agitaros en vuestros asientos y haceros levantar para pelear por un mundo mejor.

Siento que este sueño ha ido si cabe, más lejos en algunas utopías que los anteriores, pero os hago una última pregunta: ¿es que hay algo de lo que he ficcionado que no pueda ser posible?