Carta a mis lectores

Querido lector:

Ante todo, gracias por haber sido capaz de llegar hasta aquí, incluso aunque te hayas saltado algunas de mis ficciones. Esta mi “opera prima” es una aventura a la vez que una apuesta por mi mismo.

En algunos momentos, he dudado en dar el salto y someter mis relatos al juicio del resto de personas. Según avanzaba en la escritura y descripción de mis fantásticas ensoñaciones, me he sentido a gusto. En estos momentos vitales, estoy a la busca de nuevas sensaciones que completen mi existencia.

Como corredor de largas distancias y gestor de proyectos informáticos, sin olvidar mi incomprensible afición por un club de fútbol “colchonero”, ya he tenido que afrontar en mi vida retos con gran incertidumbre en sus resultados y consecuencias. No creo que la labor de intentar publicar un libro vaya a ser ni más ni menos. Nunca he aspirado a ganar, sí a competir y lograr finalizar mis proyectos. Y siempre con el ánimo de aprender posibles lecciones y sobretodo, disfrutar con cada zancada, hito de proyecto o título colchonero, en este caso con cada palabra.

En un símil de corredor, han sido doce puntos de control en forma de “sueños-ficción”, mas un álbum de fotos llamado “glosario de términos” y los necesarios calentamiento (prólogo) y estiramientos (este epílogo). Ahora solo falta saber los resultados, que en este caso no serán inmediatos, sino que requerirán de tiempo y paciencia para saber vuestras opiniones. Tanto si os ha gustado todo, parte o nada; el simple hecho de que hayáis dedicado algo de vuestro inestimable tiempo de ocio a leer mis sueños-ficción, merecen todo mi respeto y admiración, en especial por vuestra paciencia.

Era consciente que el esconderme bajo la forma de relatos de sueños-ficción, podría diluir parte de mis defectos y deficiencias como escritor novel sexagenario. En un sueño todo cabe en términos de realidad, fantasía, ilusión, e incluso alucinación pasajera ante hechos y explicaciones realmente inverosímiles. También me permite esconder mis opiniones, o al contrario revelar razonamientos difíciles en un ser que pretende ser etiquetado como serio y sensato.

Por encima de todo, los objetivos que me planteé al iniciar esta aventura lingüística fueron los de ser un provocador y catalizador también de posibles sueños ficción que pudierais tener cada uno de vosotros. Y siempre con un espíritu optimista en la creencia del ser humano. No debemos quedarnos sentados esperando simplemente que el futuro nos llegue de forma inexorable. Tenemos el derecho y aun diría más, la obligación de entregarnos a trabajar por intentar un mejor futuro para nosotros y nuestros descendientes. Esta mi “opera prima” ha querido ser una forma de hacerlo, el futuro dirá si lo he logrado.

Mi mayor recompensa, una vez habéis llegado hasta a aquí sería conocer de primera mano vuestras opiniones. Por ello os animo, casi os suplico, que me las hagáis llegar de la forma que consideréis oportuna. Sean de la índole que sean, me servirán para mejorar y me animarán a que haya una “opera segunda”. Y por supuesto, si soy premiado con que hagáis de canal de difusión de esta obra, mi agradecimiento sería infinito.

En la confianza de mantenernos en contacto, recibid un cordial y afectuoso saludo.